viernes, 27 de julio de 2012

Perdona.

Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo que hoy nos vamos a poner moraos. Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. El espacio es tan acojedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse cómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansado de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso. El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve pasados unos minutos.

Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican los recambios. Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitan más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mias lo aguantan todo. Para acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que lo disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirme a mí. Y lo de dar explicaciones, déjalo para el señor Stevenson. El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida, y yo voy pidiendo presupuestos. Dime que intentaremos toda una vida e iré enconfrando mis nunca más.


R. Mejide 

jueves, 26 de enero de 2012

Cicatrices

Todo en esta vida se basa en competiciones, batallas, debemos luchar por conseguir nuestras metas, nuestros sueños. Nosotros debemos ser los dueños de nuestro destino y por ello, luchamos por lo que queremos. A veces, en esas batallas, salimos perdedores y es ahí donde quedan las cicatrices de guerra. Pero no debemos avergonzarnos por tenerlas, porque eso significa que hemos estado en esas batallas, hemos plantado frente y hemos sobrevivido, lo que nos hace más fuerte.

Un día, te paras delante del espejo y las observas, puedes recordar perfectamente cuando, donde y a la hora que se quedaron marcadas en ti. No las miras con rabia, las miras con nostalgia, porque todas te han enseñado algo. La que tienes en el brazo, te recuerda que no debes rechazar la ayuda de los que te ofrecían acompañarte en el camino, pero que tampoco debes esperar a los que te separan de él. La que tienes en la pierna, te recuerda que si corres, llegas antes al suelo, que es mejor un paso firme y seguro y esa que está justo en la barbilla, es a la que más cariño le tienes, porque esa es la que te dice, que siempre debes ir con la cabeza alta, porque si tú crees en tu sueño, los demás también lo harán, no debes dejar que los demás decidan por ti. Lucha por tu sueño y algún día, será tuyo.

miércoles, 25 de enero de 2012

Pensamientos con letra

Hoy no es un día que destaque entre otros, es un día sin más. Aunque tal vez sí se distinga del resto porque hoy intentaré dejar plasmado aquí mis pensamientos. En modo terapia, por descargar, llamémosle X, simplemente me apetece dejar fluir las ideas que tengo en mi mente (hace falta dejar espacio para más ideas).

Quién no ha escuchado hoy día que estamos muy mal, que la crisis está siendo devastadora, nadie. Nadie se salva de esas charlas soporíferas, que sí, son ciertas, pero queridos locutores de la crisis, por más que la nombréis no va a desaparecer y al espectador de tal perorata, también la conoce y probablemente en sus propias carnes, ¿de verdad creéis necesario decirle lo mal que va el mundo? Ya lo saben, por desgracia.

Si alguien te ve feliz, se ve en la inmensa necesidad de frustrar tu felicidad ¿por qué? porque como bien dice nuestro refranero español "Hoy está siendo un día fabuloso, seguro que viene algún desgraciado para fastidiarlo" no falla, es matemático, como 2+2 es igual a 4. Porque los penosos, ni se crean, ni se destruyen, se amontonan. Cuantos más problemas tienen encima, mejor se sienten y si no tienen un problema, no pasa nada, no paran hasta encontrarlo.

Amigos, estamos en tiempos de crisis, pero que no nos quiten el derecho a soñar. Porque el momento en que te sumerges en tu sueño y disfrutas de él, es tuyo, te pertenece y tienes todo el derecho del mundo a disfrutarlo y saborearlo, que nadie te diga que no puedes hacerlo.